La acústica de los espacios educativos influye directamente en la comprensión, la concentración y el confort. En aulas y comedores, un entorno equilibrado mejora la comunicación y el bienestar de alumnos y profesores.
El ruido como obstáculo
En las aulas con mucha reverberación, la voz del profesor se mezcla con el ruido de fondo. Los alumnos se cansan más rápido y disminuye su capacidad de atención. Un diseño acústico adecuado mejora el aprendizaje y reduce el estrés sonoro.
Comedores: un desafío acústico
Las superficies duras y los techos altos amplifican el ruido de conversaciones y vajillas. Los niveles pueden superar 80 dB. El objetivo no es el silencio, sino un ambiente más sereno y agradable.
Salud y rendimiento
Una buena acústica reduce la fatiga vocal y mejora la claridad del habla. Los alumnos escuchan mejor, los profesores se comunican con menos esfuerzo y el clima general mejora.
Valores recomendados
El tiempo de reverberación (RT60) ideal es de unos 0,6 segundos en aulas y de 0,55–0,77 s en comedores.
Soluciones sugeridas
- Techos acústicos: reducen las reflexiones verticales.
- Paneles murales: controlan los ecos laterales y mejoran la inteligibilidad.
- Nubes suspendidas: combinan estética y funcionalidad.
- Materiales blandos: cortinas, tapizados y alfombras refuerzan la absorción.
Integración arquitectónica
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Medición y ajuste
Cada centro educativo es único. Usa Probar / Acústica para estimar la superficie absorbente necesaria.
Un entorno más tranquilo
Invertir en acústica es invertir en bienestar y en calidad educativa. Los espacios son más agradables, saludables y funcionales.
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