En un mercado donde la experiencia del cliente lo es todo, el confort acústico se ha convertido en un elemento clave. El sonido define la atmósfera, afecta a la percepción del espacio y condiciona el nivel de satisfacción.
El sonido como emoción
Cada ambiente combina sensaciones: iluminación, materiales, colores y sonidos. Los clientes asocian el confort acústico con profesionalidad. Un espacio claro y tranquilo inspira confianza; uno ruidoso genera estrés y reduce la calidad percibida.
El ruido como riesgo para la marca
En restauración, retail y hostelería, el ruido es una de las principales causas de quejas. La excesiva reverberación dificulta la conversación y deteriora la experiencia. En oficinas, un mal entorno acústico reduce rendimiento y bienestar. El diseño acústico se convierte así en un pilar de la identidad de marca.
Del ambiente al comportamiento
Los estudios demuestran que un sonido equilibrado invita a permanecer más tiempo, mejora la concentración y favorece interacciones más positivas. La acústica es un factor emocional y comercial.
Diseñar un ambiente sonoro coherente
La acústica debe considerarse desde el inicio del proyecto: selección de materiales, equilibrio entre absorción y difusión y control del tiempo de reverberación (RT60). Entre 0,55 y 0,77 s se obtiene un confort óptimo en espacios sociales.
Elementos para una experiencia sonora de calidad
- Paneles decorativos que absorben y embellecen.
- Techos acústicos para restaurantes y zonas de recepción.
- Nubes y baffles suspendidos de alto impacto visual.
- Mobiliario absorbente y separadores acústicos.
La acústica como parte del diseño
Las soluciones actuales combinan estética y rendimiento. Inspírate en Inspiración.
Medir y ajustar
Cada espacio necesita una evaluación propia. Prueba configuraciones con Probar / Acústica.
Un confort sonoro controlado
El objetivo no es el silencio total, sino un ambiente equilibrado. La acústica se convierte en una dimensión más de la experiencia del cliente.